skip to Main Content

Destilados de nueva generación: tradición global

Las grandes marcas llevaron los destilados tradicionales al mundo; hoy, nuevos emprendedores y generaciones productoras están renovando la categoría con identidad, origen y propuestas más auténticas.En un mercado cada vez más selectivo, el empaque, la historia y la coherencia entre producto, precio y propósito son claves para conectar y construir marcas duraderas.

Antes de hablar del boom de marcas emergentes, vale la pena reconocer quién abrió la puerta. Durante décadas, las grandes casas comerciales hicieron el trabajo pesado: construyeron redes de distribución, estandarizaron la calidad, desarrollaron rituales de consumo y enseñaron al mundo a pedir tequila, ron, whisky o ginebra por categoría.

Gracias a ese camino, muchos destilados dejaron de percibirse como productos exclusivamente regionales y se convirtieron en parte de la cultura global. El tequila es un gran ejemplo: hoy tiene presencia en más de 120 países. Tan solo en 2024, México produjo 495.8 millones de litros, exportó 400.3 millones y cerró con 2,991 marcas vinculadas a productores autorizados.

Estamos ya en una nueva etapa multigeneración

Nuevos emprendedores, junto con segundas y terceras generaciones de familias productoras, no están sustituyendo la tradición: la están traduciendo para una audiencia contemporánea. Están recuperando historias familiares, procesos artesanales, variedades de agave, regiones, maestros destiladores y formas de producción que antes ocurrían detrás de la botella, pero que hoy se convierten en parte central de la marca.

Los datos muestran que sí existe una oportunidad, aunque es mucho más selectiva. Entre 2019 y 2025, el volumen global de tequila creció a una tasa anual compuesta cercana al 7%, y se proyecta que continúe avanzando alrededor de 2% anual hacia 2030. México, después de varios años de menor dinamismo, registró un crecimiento de 3% entre 2024 y 2025.

Y aquí está el dato más interesante: durante 2025, el volumen global de bebidas alcohólicas cayó 2% y el de los destilados disminuyó 3%. Sin embargo, el tequila creció 2% y su segmento ultra premium avanzó 8%. Esto indica que el consumidor no necesariamente está bebiendo más; está eligiendo con mayor intención y buscando productos que justifiquen mejor su precio.

Entonces, ¿es un buen nicho de mercado? Sí, pero no para lanzar “otra botella bonita”.

La oportunidad está en construir una propuesta muy clara: a quién le hablamos, en qué momento se consumirá el producto, cuánto está dispuesto a pagar ese público, en qué canal lo encontrará y qué razón concreta tendrá para elegirlo frente a cientos de opciones.

En este escenario, el empaque es mucho más que decoración: es el primer vendedor de la marca

Primero debe resolver la parte funcional y normativa. La categoría del producto, graduación alcohólica, contenido neto, origen, productor, lote y demás información sanitaria y comercial deben aparecer con claridad. En México, la NOM-142, confirmada como vigente en su revisión de 2025, establece las disposiciones generales de etiquetado para bebidas alcohólicas; además, cada denominación puede tener reglas particulares.

Después viene la capa emocional: ¿de dónde nace el producto?, ¿quién lo hace?, ¿qué proceso lo vuelve diferente?, ¿qué parte del territorio estamos llevando a la mesa?

Una buena botella debería contar una historia sencilla, creíble y fácil de repetir. También puede incorporar número de lote, notas de sabor, sugerencias de consumo, materiales con menor impacto ambiental y un código QR que amplíe la experiencia con trazabilidad, videos del proceso o la voz de quienes producen el destilado.

Back To Top